"La vedada nostalgia" de Carlos Trujillo Ángeles

 


Las diversas expresiones del amor en La vedada nostalgia de Carlos Trujillo Ángeles

Por Francois Villanueva Paravicino

El conjunto de poemas La vedada nostalgia (Editorial Apogeo, 2016), de Carlos Trujillo Ángeles, es un poemario que, fehacientemente, posee la impronta de su autor, tal vez uno de los últimos románticos empedernidos del interior del país (en específico de Junín), cuyas composiciones versistas cantan al amor, el desamor, la ilusión amorosa, el amor contrariado, el amor exacerbado, y otras expresiones del sentimiento más sublime de los hombres.

Basta leer El beso, reeditado el 2020, que embelesa al lector con pequeños relatos de amor (en la primera parte del libro) y con cartas apasionadas del amante al ser amado (en la segunda parte), que confluyen en un universo de sentimientos apasionados y enaltecidos. Es decir, la voz poética de Carlos Trujillo Ángeles se configura como la de un cantor y poeta que cree, de forma elevada, en Eros, aquel sentimiento de vida y de fantasía, de energía y de felicidad, que, también, de forma contradictoria, puede provocar el vacío, la soledad y vislumbrar a Tánatos.

Como una “Fata Morgana”, como se titula un poema de este libro, el hablante lírico de varios de los poemas percibe un castillo de ilusiones y quimeras que tiene la forma del amor, cuya base tambaleante es el deseo amoroso y la pasión; es decir, como un caminante perdido en el desierto o un náufrago en un mar infinito, aquella visión imaginaria o fantástica es una esperanza o mentira que cobra trascendencia solo para el que lo vive y lo evidencia, como si fuera destinado solo para su propia persona.

“Como los misterios de la vida, / que asombran al hombre, / tú eres para mí: Fata Morgana. / Tu irrevocable lugar está allí, / tan distante y lejana”, afirma el hablante lírico en aquel poema, asumiendo el tono de un amante soñador, campante, extraviado; donde se idealiza al amor como el sediento al agua. O, por ejemplo, en “Amor”, se afirma: “Porque es cuando uno sufre / cuando se da cuenta de qué / tan solo está en el mundo”; y es ahí donde la voz del decidor lírico asume que el amor es el refugio de las personas solitarias e incomprendidas.

También existe la voz deseante, anhelante y necesitada del amor, como en el poema “Bello paisaje mío”, donde el poeta versa: “Apetezco probar tus labios frutales, / palpar tus caídas de cabello, / sentir tu aterciopelada piel de rosa, / adentrarme en tus profundos bosques”. Igual que en el poema “Apatía”, donde se canta: “¿Qué es la apatía, / a veces mal llamada / frialdad o indiferencia, / sino la consecuencia / de una ilusión / ya marchita?”. Es decir, el instinto amoroso se rastrea en casi todos los versos de este libro, como si fuera una estela en las orillas del océano interior del poeta.

Es evidente que el inconsciente, los deseos más profundos, los vericuetos infinitos de la mente humana, son dominadas por Eros, aquella pulsión sexual humana que, según el “genio” Sigmund Freud (como lo calificara el maestro ya extinto Harold Bloom), asume un control poderoso en nuestros actos, nuestro lenguaje, nuestras decisiones o nuestras enfermedades. Y tal vez este poemario de fe de ello, de cómo el amor y sus diversos rostros son de vital trascendencia para el hombre o, al menos, para la mayoría.

Sin embargo, el 2019, el escritor y ganador del Premio Alfaguara Patricio Pron afirmó que en estos tiempos es difícil escribir sobre el amor; y esto lo han recalcado diversos escritores y críticos literarios del mundo. Y, por ello, debemos exhortar a Carlos Trujillo Ángeles que no se deje seducir por las “formas fáciles de la poesía amorosa”, ya que la mejor forma lírica de aquella es la que complejiza –con estilo y técnica, metáforas y otras figuras literarias– las palabras subjetivas del poeta, que, como recomiendan los entendidos, se debe preferir el hermetismo, el artificio y lo innovador. A tomar en cuenta.

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Francois Villanueva Paravicino

Escritor (1989). Cursó la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Estudió Literatura en la UNMSM. Autor de Cuentos del Vraem (2017), El cautivo de blanco (2018), Los bajos mundos (2018), Cementerio prohibido (2019). Textos suyos aparecen en páginas virtuales, antologías, revistas, diarios y/o, de su propio país como de países extranjeros. Mención especial del Primer Concurso de Poesía (2022) y de Relatos (2021) “Las cenizas de Welles” de España. Ganador del Concurso de Relato y Poesía Para Autopublicar (2020) de Colombia. Ganador del I Concurso de Cuento del Grupo Editorial Caja Negra (2019). Finalista del I Concurso Iberoamericano de Relatos BBVA-Casa de América “Los jóvenes cuentan” (2007) de España. También, ha sido distinguido en otros certámenes literarios.

 

Comentarios

  1. Reseña de mi libro "La vedada nostalgia" de poesía romántica, hecha por mi amigo Francois Villanueva Paravicino a quien le agradezco mucho. Espero les guste a todos. Saludos.

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