Oswaldo Reynoso, el inocente
Oswaldo Reynoso, el inocente
Fue un escritor polémico
en muchos aspectos, tanto por su obra como por su vida privada, Oswaldo Reynoso
fue un escritor que rompió paradigmas y es considerado uno los autores más
importantes de la literatura peruana contemporánea.
Oswaldo Reynoso nació en
Arequipa el 10 de abril de 1931, de padres tacneños que fueron criticados por
venir de Tacna, que durante buen tiempo estuvo bajo ocupación chilena y recién
fue reincorporada al Perú en 1929, algo que marcó al joven Oswaldo por el resto
de su vida, ya que su padre murió creyendo no tener nacionalidad. Desde muy
pequeño, Oswaldo entró al mundo de la literatura porque su familia tenía una
nutrida biblioteca, donde empezó leyendo a los clásicos como Alejandro Dumas,
Julio Verne, Víctor Hugo, entre otros. Siempre sintió una fascinación por la
literatura francesa porque ésta rompía paradigmas en cuanto a lo moral y
socialmente aceptable, le gustó mucho la poesía de los poetas malditos Charles
Baudelaire y Arthur Rimbaud, quienes fueron muy polémicos y desafiaban lo
establecido, el poeta Jean Genet le gustó mucho en especial, porque uno de sus
poemas dice: “Yo tenía dieciséis años/ en el corazón, pero no tenía/ ni un solo
lugar dónde colocar/ el sentimiento de mi inocencia”. Versos con los que se
identificaba y los puso a modo de introducción en su libro “Los inocentes” de
1961, su segunda obra que marcó un antes y un después en la literatura peruana,
porque introdujo por primera vez y de manera eficaz el lenguaje de la calle, de
los jóvenes de las barriadas de Lima, en los cuales se inspiró a lo poco de
llegar para realizar sus estudios universitarios en la Universidad Enrique
Guzmán y Valle – La Cantuta en los años 50 y 60. Estudió para profesor de
lengua y literatura y desde muy joven se dedicó a su otra pasión: la enseñanza.
Siempre se sintió identificado con la juventud y la veía como una etapa dorada
de la vida que nunca debía morir, Oswaldo Reynoso siempre fue un joven porque
compartía mucho con ellos, tanto universitarios como no, su vocación por la
enseñanza iba más allá de las aulas y en los bares que solía frecuentar con sus
alumnos y admiradores seguía enseñando y hablando de literatura. La vida urbano
marginal, de las barriadas y sectores populares le gustaban mucho y en sus
obras habla de ello. En 1961, publicó su libro de cuentos “Los inocentes”, que
fue ovacionado por el mismo José María Arguedas quien estuvo en la presentación
del libro y dijo de Oswaldo Reynoso: “Es un autor para un mundo nuevo”. Sin
embargo, ese mismo día de la presentación en el bar Palermo, también estaba el
poeta Martín Adán, quien le dijo a Reynoso: «su libro me dio miedo por usted, usted va a sufrir
mucho en el Perú». No obstante, Reynoso no le hizo caso y siguió adelante
perseverante y rebelde, como buen poeta apasionado que era. En 1965, publicó su
mayor obra “En Octubre no hay milagros” y fue tan desafiante que generó mucha
controversia a nivel nacional, porque en ella atacaba a la alta burguesía y la
ironizaba al extremo en la figura de Don Manuel, un gran empresario y
homosexual que da rienda suelta a sus bajezas en la todavía conservadora
sociedad limeña de entonces; también habla de la familia de éste que es
disfuncional, su esposa le saca la vuelta con varios amantes y su hijo se da a la
vida disipada aprovechando su fortuna; la obra también habla de una familia de
clase media que está al borde de la ruina y hace todo lo posible por salvarse
y, por último, de la clase pobre y marginal. La obra tiene una gama de
personajes pintorescos que la hacen un gran fresco de la Lima de los años 60. Varios padres de familia se
escandalizaron e incluso pidieron al Gobierno que se le retire del magisterio. Fue condenada por la
crítica literaria e incluso el reconocido crítico José Miguel Oviedo dijo que
“se la tenía que botar al estercolero sin más”. Sin embargo, Mario Vargas Llosa
la defendió y salvó de la ignominia, diciendo: “la novela de Reynoso no es pornográfica ni obscena. Es
un libro de una crudeza fría y áspera como la realidad que la inspira y tiene
los altos méritos —raros, entre nosotros— de la insolencia y de la ambición”.
Pese a ello Reynoso siguió escribiendo y generando polémica. Sin embargo, en el
gobierno del general Morares Bermúdez (1968 – 1975), lo retiraron de su cargo
de profesor y viajó a China para trabajar allá y también conocer su sueño de
vida socialista. Estuvo 12 años allá hasta que pasó la masacre a los
manifestantes que se rebelaron contra el régimen opresor chino en la Plaza de
Tiananmén en 1989. Decepcionado del sueño comunista, volvió al Perú y reanudó
su trabajo de profesor en varias instituciones que le recibieron tras haber
pasado el régimen militar y volver la supuesta democracia con Alberto Fujimori
en los años 90. Cuando volvió al Perú, se ganó con la grata sorpresa de que era
un autor reconocido por sus obras “Los inocentes” y “En Octubre no hay
milagros”. Muchos jóvenes universitarios, chicos de barrio y noveles escritores
iban a verlo en los bares que frecuentaba y en su casa, que se volvió un templo
a donde iban todos los muchachos que querían ser escritores. Después de sus
exitosas obras, siguieron otras igual de buenas y polémicas como “El escarabajo
y el hombre”, “El goce de la piel”, “En busca de Aladino”, “Los eunucos
inmortales”, entre otros. El año 2013, La Academia Peruana de la Lengua le hizo
un merecido homenaje y reconocimiento a toda su trayectoria y la Universidad
Ricardo Palma le dio el título de “Doctor Honoris Causa”. Por último, Oswaldo
Reynoso falleció en su casa en Lima el 24 de mayo del 2016 y sus cenizas
esparcidas en la playa de Mollendo, en Arequipa, que fue su lugar predilecto y
de gran inspiración. Fue un gran escritor y es reconocido como uno de los más
importantes de la literatura peruana contemporánea, un clásico moderno.

Reseña que hice de la vida y obra de mi maestro el escritor peruano Oswaldo Reynoso, figura clave de la literatura peruana contemporánea. Espero les guste. Saludos. 😀
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