Edgar Allan Poe, el maestro del terror
Edgar Allan Poe, el maestro del terror
Sin duda, el escritor de cuentos de terror más conocido del mundo. Allan
Poe fue maestro del relato corto y el cuento de terror, además del padre de las
historias de detectives al fundar el género detectivesco con su muy conocido
detective Monsieur Dupin, protagonista de tres de sus cuentos más célebres del
género, que son: “Las muertes de la rue Morgue”, “El misterio de Marie Rogett”
y “La carta robada”. Allan Poe es muy conocido por sus cuentos de terror “El
gato negro”, “El pozo y el péndulo”, “La máscara de la muerte roja” y “El
corazón delator” que son grandes clásicos del género. También cultivó el género
romántico y la poesía como dan cuenta sus famosos poemas “El cuervo” y “Annabel
Lee”. Sin duda, uno de los escritores más prolíficos y conocidos de la
literatura universal.
Edgar Allan Poe nació en Boston, Massachussetts, el 19 de Enero de 1809.
Hijo de unos actores de teatro, se vio pronto en la orfandad al verse
abandonado por su padre y morir su madre cuando apenas tenía 3 años. Él y sus
dos hermanos fueron dados en adopción a distintas familias por lo que fueron
separados. Edgar fue a parar la familia del empresario John Allan y su esposa
Frances, de ellos recibió el apellido Allan, porque su nombre original era
Edgar Poe. Con la familia Allan el pequeño Edgar tuvo una vida acomodada, que
lo llevó a vivir y a estudiar en Inglaterra un tiempo. El joven Edgar tuvo una buena
educación y se esperaba mucho de él cuando terminó los estudios primarios y
secundarios. Sin embargo, al entrar a la universidad para estudiar leyes, más
se la pasaba leyendo obras literarias, escribiendo y compartiendo la vida
bohemia de la universidad que estudiando, algo que molestó mucho al Sr. Allan,
por lo que colmada su paciencia decidió quitarle la ayuda económica y dejarlo
en el abandono. Al romper con el Sr. Allan el joven Allan Poe se metió en el
servicio militar en la Academia Militar de West Point, donde no duró mucho por
no tener las condiciones suficientes, fue entonces que decidió ir a vivir donde
una tía materna y su prima Virginia Clemm, con quienes se sintió de verdad en
familia. El joven Allan Poe pronto se enamoraría de su prima Virginia y se
casaría con ella cuando él tenía 27 años y ella apenas 14 años, algo común en
la época puesto que la esperanza de vida era corta entonces. Virginia fue el
gran amor de Edgar, con ella se sentía con en uno de esos cuentos de hadas del
que uno no quisiera despertar jamás, y eso los plasmó en muchos de sus cuentos
más románticos como “Ligeia” y “Berenice”, claras referencias a su prima. Sin
embargo, sus condiciones de vida eran precarias porque Edgar no era bien
remunerado en su trabajo de periodista y escritor. Él quería vivir de su
literatura, algo impensable en su época y que muy pocos escritores lograban, salvo
de que por sí ya tuvieran una buena posición económica, como lo lograron
Charles Dickens, Víctor Hugo y Alejandro Dumas en Europa en esa época. Por los
problemas económicos, la frustración y los primeros indicios de tuberculosis en
Virginia, Edgar Allan Poe se hundió en el alcohol y la locura que lo perderían
definitivamente, pero a la vez de la que saldrían sus mejores composiciones
como “El gato negro”, “El corazón delator”, “El pozo y el péndulo” y “Las
máscara de la muerte roja”, cuentos que plasman su tormento personal y su caída
en los infiernos. Poco antes de la muerte de Virginia escribió el que sería su
poema más famoso “El cuervo”, en el que habla de que una noche un hombre
acongojado por la pérdida de su amada Leonora recibe la visita de la muerte
bajo la forma de un cuervo. Ese poema fue publicado en un diario local y se haría
bien famoso por lo que lo invitaron a recitarlo en varios teatros y eventos
sociales, sin embargo, por ese famoso poema sólo recibió el pago de 10 dólares.
Tras la muerte de Virginia en 1947, Edgar se hundió aún mucho más en sus infiernos
y no saldría de este hasta morir dos años después en extrañas condiciones en
Baltimore, donde fue encontrado moribundo, totalmente alcoholizado y en delirium
tremens. Fue llevado al hospital de inmediato y moriría al tercer día siendo
sus últimas palabras: “Que Dios se apiade de mi alma”. Murió el 7 de Octubre de
1849, a los 40 años. Una vida muy trágica que se ve reflejado en muchos de sus
escritos, donde el dolor y el sufrimiento son la constante y la muerte parece
ser la única salida piadosa. Hasta siempre, Edgar Allan Poe, tus escritos te serán
eternos y quizás en la muerte hayas encontrado por fin algo de paz. ¡Hasta
siempre, maestro!

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